En los procesos automatizados de llenado y dosificación, suele ser necesaria una consulta fiable de los niveles de llenado. Sin embargo, el medio que debe controlarse y el propio recipiente suelen plantear a los usuarios retos que pueden superarse con soluciones especiales.
Una empresa química llena productos en pequeñas botellas de vidrio en una estación de dosificación automática. Las botellas, que tienen aberturas del tamaño de un tubo de ensayo, son transportadas por una unidad de transporte a una unidad de dosificación donde se llenan con una cantidad exacta de un líquido claro y transparente. La cantidad de producto vertida en cada botella debe ser absolutamente idéntica. Por este motivo, antes de precintar cada envase debe certificarse que el nivel de llenado es correcto.