Siguen existiendo y no hay quien les baje los humos.
Los sensores inductivos deben sustituirse si se produce un defecto debido a influencias mecánicas. Nuestros sensores totalmente de acero, como el IC120126 o IC210176 con una distancia hasta tres veces superior a la normalizada, solucionan este problema de dos maneras: en primer lugar, la carcasa metálica de una sola pieza es impresionantemente resistente a la presión y, por tanto, mucho más robusta que los dispositivos estándar con tapa de plástico o superficie activa. En segundo lugar, los dispositivos de cuasifactor 1 (misma distancia de conmutación para todos los metales) pueden colocarse mucho más lejos del objeto en movimiento.