Tecnología láser para mediciones precisas
Los precisos sensores láser de ipf electronic suelen utilizarse en muchas aplicaciones industriales, pero también pueden demostrar su valía en un lugar poco habitual, como un campeonato de aterrizaje organizado por un club de deportes aéreos.
Los pilotos tienen que aterrizar sus aviones con la mayor precisión posible en una pista de 850 metros de largo y 45 metros de ancho. La máxima puntuación (200 puntos) sólo se obtiene si el tren de aterrizaje principal toca tierra exactamente en el campo A, de 3 metros de longitud. Otros campos ofrecen puntuaciones graduadas de hasta 5 puntos en la última sección.
Hasta ahora, se utilizaban marcas de color y jueces para determinar la zona en la que tocaba tierra el tren de aterrizaje de un avión. Sin embargo, las posibles imprecisiones y residuos de las marcas de color en los aviones llevaron a buscar alternativas, que finalmente desembocaron en el uso de sensores láser de ipf electronic.
Cinco barreras fotoeléctricas láser -compuestas por el transmisor PS180024 y el receptor PE180424 - en el borde de la pista. Los sensores de barrera (láser clase 1, clase de protección IP67) funcionan con luz roja visible (longitud de onda 650 nm) y tienen un alcance de hasta 60 m, lo que es suficiente para cubrir toda la anchura de la pista. Gracias al amplio rango de tensión de alimentación de 10-30 V CC, los dispositivos pudieron alimentarse de forma independiente mediante baterías de coche, ya que estaba prohibido tender cables a través de la pista.
Con accesorios de ipf electronic como tubos de aluminio, abrazaderas y rótulas, la tecnología pudo instalarse de forma rápida y segura. Los transmisores y receptores de los sensores se alinearon con precisión con el comprobador de sensores VY000004. Para la evaluación se utilizó una carcasa compacta con un panel táctil y un programa PLC especialmente escrito. Si un avión interrumpía una barrera de luz durante el aterrizaje, el reloj almacenado en el programa se detenía mediante la señal de conmutación correspondiente, con lo que se registraba el tiempo correspondiente para cada zona. De este modo era posible determinar con exactitud en qué momento de las barreras luminosas se había emitido una señal de conmutación. A partir de la secuencia temporal se podía identificar el campo correspondiente en la pista.
La nueva solución convenció a todos. Al fin y al cabo, proporcionó resultados claros sin ninguna observación manual y su precisión aumentó considerablemente la equidad del campeonato.